![]() 13 1. La postura del mes:Ardha
Chandrasana – postura de la Media Luna (ver) 1. La postura del mes: Ardha
Chandrasana – postura de la Media Luna
Ardha Chandrasana, la postura de la Media Luna, tonifica la región de la columna lumbar y del sacro, junto con los nervios que conectan a los músculos de las piernas. Ayuda a desarrollar la flexibilidad en las articulaciones vertebrales y a facilitar su movimiento de rotación, manteniendo la columna flexible y correctamente alineada. Fortalece rodillas y tobillos, favoreciendo la circulación en los pies. Esta asana alivia las molestias gástricas, aumenta la concentración y mejora la coordinación y los reflejos motores.
Beneficios: Ardha Chandrasana alivia:
Contraindicaciones:No practiques Ardha Chandrasana en caso de:
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Sivananda enseñó una práctica sencilla y básica para desarrollar la
consciencia: el diario espiritual. Animaba a todo el mundo a llevar un diario
espiritual al considerarlo una herramienta útil para el desarrollo personal y
un método para lograr armonizar los distintos aspectos de la persona.
Un
diario espiritual no es un diario ordinario donde registrar diariamente los
sucesos que nos ocurren, nuestros sentimientos o nuestros sueños. Se trata de
un cuestionario que elaboramos de forma personal y en el que nos planteamos una
serie de preguntas y nos fijamos objetivos concretos, con el fin de lograr una
compresión más profunda de nuestros esquemas de comportamiento y de valorar
nuestro progreso personal objetivamente.
A
través del diario espiritual es posible remodelar nuestra personalidad y
erradicar hábitos no deseables. Cualquiera que sea la sadhana (práctica
personal) que adoptemos, es importante incorporar en ésta el diario espiritual.
No hay
que subestimar la práctica del diario espiritual, ya que aunque simple resulta
una práctica muy poderosa. El registro cuidadoso de este diario creará en
nosotros el hábito de parar y reflexionar sobre los actos y pensamientos del
día, algo a lo que rara vez dedicamos tiempo en el mundo acelerado en el que
vivimos. Es además una manera de registrar los cambios sutiles que
experimentamos en nuestra trayectoria espiritual y una forma de ejercer el
jnana yoga (el yoga del conocimiento) a través del autoestudio.
Ø
Plasma nuestro
desarrollo personal de forma objetiva.
Ø
Nos estimula en
nuestra práctica espiritual (sadhana).
Ø
Aumenta nuestra
consciencia y nos permite tratar los aspectos de nuestra personalidad en los
que deseemos trabajar de una manera sistemática y eficiente, y al mismo tiempo
compasiva.
Ø
Es una forma de
conocer el funcionamiento de la mente, nuestras tendencias y hábitos. Nos
permite desarrollar una percepción más clara. Lo que descubrimos sobre nosotros
mismos no debe desanimarnos, sino que debemos interpretarlo como una señal de
progreso.
Ø
Nos ayuda a
desarrollar la práctica de la sinceridad, aprendemos a observar nuestros
patrones de acción y reacción y a enfrentarnos con honestidad a los errores que
cometemos durante el día.
Ø
El diario espiritual pone de manifiesto la
irregularidad de nuestros esquemas de vida, reconocemos patrones de
comportamiento que desconocíamos, nos damos cuenta de que las cosas que creemos
que hacemos en realidad no las hacemos, o viceversa.
Ø
Es un agente
disuasorio de acciones y pensamientos negativos y sirve como estímulo y
recordatorio para seguir el camino correcto.
Ø
Nos recuerda que el
tiempo pasa. Nos ayuda a ser constantes en nuestra práctica y a ajustarnos a
las nuevas situaciones.
Por
tanto, es mejor plantear pocas preguntas, fijar metas concretas y objetivos
reales. Con el tiempo, y de acuerdo a nuestro progreso, podemos añadir nuevas
preguntas o hacer modificaciones.
También
es posible escoger una cualidad positiva que deseemos potenciar y trabajarla,
por ejemplo, durante un mes. O hacer lo mismo con nuestro sankalpa (resolución
positiva).
Puedes
incluir preguntas que te ayuden a trabajar con algún hábito que desees cambiar
o eliminar. Por ejemplo, si pasas horas en el Internet, o frente al televisor,
puedes proponerte reducir el tiempo empleado en estos hábitos. O si deseas
controlar un hábito alimenticio también puedes incluir este aspecto en tu
diario espiritual: por ejemplo, reducir el consumo de dulces, o de alcohol en
la dieta.
Es
necesario ser absolutamente sincero y franco a la hora de escribir en nuestro
diario espiritual. La regularidad es clave para el progreso: escribe tu diario
al final de cada día, justo antes de irte a la cama. No lo dejes ni un solo
día. Haz un hábito de ello. No te tomará más de diez minutos de tu tiempo, y te
será una ayuda inmensa para conocerte y desarrollar una consciencia más aguda.
Aquí te ofrecemos un ejemplo estándar de un diario espiritual que te puede servir de guía para elaborar el tuyo propio o para empezar la práctica con este mismo modelo.
Cualquier practicante de yoga puede afirmar que ésta es una experiencia que sienta bien, que hace bien: ayuda a estar mejor, física, mental, emocionalmente; ofrece una puerta abierta a mirar más allá y favorece el ampliar las posibilidades de estar, de hacer, de ser. Todo esto suena realmente bien, pero me pregunto… que conlleva todo ello?
¿Se trata únicamente y de forma aislada de la experiencia personal de estar bien? ¿Cuál es, de un modo más detallado, la/s parte/s de mí que se encuentra/n así? ¿A dónde nos lleva esto? ¿Qué tiene que ver el sentir con el hacer? ¿Sentirse bien con hacer bien? ¿Y sentirse bien con hacer mal? ¿Cuál es, o debiera ser, el realizar posterior que ofrece la vivencia positiva del yoga? Indudablemente existe diferencia entre el sentir(se) bien y el hacer el bien. Y vivenciar el bien (en este caso por medio del yoga), no nos hace automáticamente lo que podríamos definir como “buenas personas”.
Un dato interesante es que algunos de los grandes dictadores y tiranos de la historia practicaban técnicas de meditación; y es bien conocido cómo el yoga se está vendiendo en competitivas empresas multinacionales únicamente como elemento para mejorar la eficacia, rendimiento y productividad de sus trabajadores. ¿Qué nos sugiere esto?
Todo ello está igualmente propuesto desde el yoga en los llamados yamas y niyamas: una sistematización de valores éticos y actitudes que nos permiten armonizar interna y externamente (no violencia, honestidad, sencillez…) pero que lamentablemente son rara vez ofrecidos y dados a conocer en las clases.
Si lo que se nos presenta de bien es todo un regalo, ¿no deberíamos utilizarlo para seguir realizando esto mismo que se nos da? Si yo me siento bien, ¿no sería lo más lícito compartir esta sensación con aquell@s que me rodean? ¿Cuántas veces recogemos como fundamento de la práctica del yoga el código de yamas y niyamas? ¿Cómo ponemos en evidencia estos valores universales en nuestro día a día? ¿Qué compromiso deberíamos adquirir los profesores de yoga en la búsqueda de algo más que ayudar a hacer sentirse bien a nuestr@s alumn@s? ¿Qué responsabilidad tenemos tod@s l@s practicantes de esta enseñanza de desarrollo personal a la hora de crear un mundo mejor?
OM SHANTI. OM PAZ
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