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1. La postura del mes:La Semi Torsión de Columna - Ardha Matsyendrasana (ver)
2.PERFILES: Swami Sivananda Saraswati.
(ver)
3.PERSPECTIVAS: En el cumplimiento de un deber. Suicida generosidad. (ver)
4. ANTAR MOUNA: El Silencio Interior (ver)
5. Póximas actividades (ver)
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1. La postura del mes: La Semi Torsión de Columna - Ardha Matsyendrasana
Beneficios:
. Simultáneamente estira los músculos de un lado de la espalda y el
abdomen mientras contrae los músculos del otro lado.
. Tonifica los nervios espinales.
. Flexibiliza los músculos de la espalda.
. Alivia lumbago y espasmos musculares.
. Reduce la tendencia a la aproximación de las vértebras.
. Practicada con cuidado ayuda en algunos tipos de discos dislocados.
. Masajea órganos abdominales, aliviando dolencias gástricas.
. Regula la secreción de adrenalina y bilis.
. Recomendado en el tratamiento yóguico de diabetes, sinusitis, fiebre
del heno, bronquitis, constipación, colitis, desórdenes menstruales y
del tracto urinario y espondilitis cervical.
Contraindicaciones
. Mujeres con más de 3 meses de embarazo.
. Personas con úlcera péptica, hernia o hipertiroidismo deben
practicarla solamente con la guía de un experto.
. Personas con ciática o discos dislocados pueden beneficiarse de esta
postura pero deben hacerla con mucho cuidado.
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2. PERFILES: Swami Sivananda Saraswati.
“Mi vida junto a Swami Sivananda: por Swami Satyananda Saraswati.”
Primera Parte.
En 1942, cuando abandoné mi casa, fui a Rajastán en la parte occidental de India donde viví, durante un tiempo, con el gurú tántrico de mi hermana adoptiva. Aún siendo este hombre un maestro, comprendí que mi gurú estaba en algún otro lugar. Así que abandoné el sitio y de nuevo vagué por un tiempo. Finalmente llegué a Rishikesh. No sé cómo llegué hasta Rishikesh. En cierto momento de mi vagar –no soy consciente de ello- fui conducido allí. En Rishikesh, Swami Vishnudevananda del Kailash Ashram me dirigió hasta Swami Sivananda.
Esto fue en 1943. En aquel entonces Swami Sivananda no tenía el extenso ashram de La Sociedad de la Vida Divina; había sólo unos cuanto kutiyas aquí y allá, en medio de un entorno salvaje, entre escorpiones, serpientes y, mucho peor, los atormentadores mosquitos. Pero era un lugar hermoso; el ashram estaba situado a las orillas del Ganges y a los lejos se divisaba la cadena montañosa de los Himalayas. Cuando llegué al ashram no vi de inmediato a Swami Sivananada. Cuando fui conducido hasta él, tan sólo me dijo una cosa. Yo le confesé, “he estado practicando dhyana, meditación, por muchos años y soy capaz de olvidarme de mi ser. Soy capaz de trascender mi consciencia individual, pero no soy capaz de experimentar nada en mi interior. Tampoco sé qué hacer, dónde ir o qué intentar. Voy hacia dentro, duermo, y termino. No puedo ir más allá de esto porque mi consciencia individual se disuelve por completo. Shoonya.” Él respondió, “quédate aquí en el ashram y haz servicio desinteresado.” Y esta fue una frase muy reconfortante. Swamiji no me pidió que hiciera japa o meditación, pero sus palabras me dieron tal paz mental que, en ese hermoso día del 19 de marzo de 1943, mi intelecto quedó suspendido. Todos los libros que había leído, casi una biblioteca, me habían confundido. Aparte de la meditación, filosóficamente, estaba completamente confuso. Sin embargo, en el momento que estuve con Swamiji, todas mis preguntas cesaron. Hay una bella sloka que frecuentemente reitero. “Bajo la sombra del árbol del banyan, el viejo gurú y el joven discípulo están sentados. El gurú no dice nada, pero las preguntas y las dudas del discípulo se van aclarando una por una.” Eso es lo que me ocurrió a mí. Las preguntas cesaron. El intelecto se relajó.
Así que comencé a trabajar con Swami Sivananda. Él solía permanecer en su kutiya. No venía al ashram más que para ofrecer su Darshan (bendición). Solía acudir al ashram dos horas por la mañana, una hora por la tarde y una hora por la noche. Podíamos verlo sólo por cuatro horas. Permanecía encerrado en su kutiya y tan sólo un swami lo acompañaba. Incluso si los discípulos tenían algún trabajo, no les estaba permitido visitarle. Incluso si alguien prendía fuego al ashram, eran siempre dos horas y una hora y otra hora más. (Swami Sivanada había establecido esta regla al darse cuenta de que en el ashram había swamis que demandaban una atención exagerada y pretendían burocratizar el ashram en exceso. De haber cedido, Swami Sivanada se hubiese visto privado de su tiempo personal para su sadhana y sus actividades espirituales). Swamiji fue siempre muy constante respecto a estas cuatro horas. Durante su vida, nunca dejó de atender la hora del kirtan por la noche. Solía llamarle satsang. Algunas veces, incluso los swamis del ashram no asistían, algunas veces había sólo cuatro asistentes, o tres, o dos, algunas veces uno. Recuerdo una vez que sólo él y yo asistimos, pero aún así no faltó. Era muy regular en relación a estas cuatro horas. Nadie podía ir a su kutiya a decirle nada. Si alguna vez alguien le decía que éste o aquél swami era bueno o malo, el decía, “mantente más allá de raga (atracción) o dwesha (repulsión), elévate por encima de los celos, el odio y el amor. Tan sólo mantente en calma y tranquilo.”
Swamiji solía decir que uno tiene que renunciar a su ego primeramente, sólo entonces la realización puede llegar. ¿La meditación, el yoga y el bhakti son buenos, pero cuál es finalmente su utilidad? Si traes unas bonitas flores a tu casa y la decoras con hermosos muebles, pero no tienes los ojos para verlos, ¿de qué te sirven? Primero tienes que eliminar tus cataratas. ¿Cómo puedes realizar el ser más elevado a menos que el ego sea eliminado? Para ello hay que renunciar al orgullo, abhimaan. Incluso una persona libertina, un borracho o un jugador tienen orgullo. Éste es el núcleo de su personalidad, es aquí desde donde funciona. El orgullo tiene que marcharse si uno quiere volverse infinito. Por este motivo, Swamiji condujo a todos sus discípulos hacia el karma yoga, guiándoles de vez en cuando.
Cuando comencé la vida de ashram, me di cuenta de lo difícil que es el karma yoga. El servicio desinteresado es peor que el trabajo de una mula. Era muy doloroso, hizo que muchos de mis samkaras salieran a la superficie. Todas las buenas opiniones que tenía sobre mi persona se vieron frustradas. Creía que era un buen hombre, pero me dí cuenta de que era un hombre muy enfadado. Creía que era un hombre puro, pero me dí cuenta de que era un miserable. Creía que era un hombre fuerte, y me di cuenta de que era débil. Pensaba que no era avaricioso ni tacaño, porque había crecido en una buena familia que tenía de sobra para comer, pero me dí cuenta de lo envidioso que era cuando veía que alguien bebía té que yo no había conseguido. Estos karmas y samskaras aparecieron dentro de los límites de mi consciencia.
Tuve muchas experiencias con Swamiji en la eliminación del ego. Daré tan sólo un ejemplo. Había un chico sirviente en el ashram, de Garhwal, que era un joven muy arrogante. La regla en el ashram era que cada residente e invitado tenían que llevar a lavar su plato al Ganges. Un día un swami de edad avanzada dejó su plato en la cocina. Le dije, “déjalo ahí, yo me encargo de que se lave.” Era mayor y sabía que sería difícil para él ir hasta el Ganges para lavarlo. El chico sirviente estaba fregando otros utensilios de cocina. Se enfadó, “ningún plato aquí. Tíralo.” Lo tiró y le dije, “lárgate, vete del ashram.” Esta era mi naturaleza. No consideré que él era también un ser humano, sólo consideré mi propia reacción. Yo era una persona de cierto peso en el ashram y cuando yo le dije “vete del ashram”, él tenía que irse del ashram. Pero alguien le dijo, “vete a ver a Bare Swamiji (Swami Sivananda) y pídele que te deje quedarte.”
Así que a la noche, cuando Swamiji apareció, el chico tocó sus pies y le dijo, “Swamiji me marcho.” Swamiji le pregunto porqué. Él respondió, “Swami Satyananda me ha ordenado que abandone el ashram.” Swamiji no me llamó para averiguar qué había sucedido; comprendió todo porque era un hombre muy perceptivo, era un hombre de una gran inteligencia. En su lugar, llevó al chico a su cocina personal y allí se quedó.
Esto fue para mí un gran insulto, un insulto directo de mi gurú hacia mi persona. ¡Él se quedaba con este chico para su servicio personal cuando yo lo había echado! Y cada día tendría que ir allí y toparme con este tipo a la entrada, a la entrada del kutiya de Swamiji; era tan insultante. Me inquieté muchísimo. Todo el yoga del que había venido hablando, que trascendía hasta el supraconsciente y el inconsciente, etc., se vino abajo. Todas mis construcciones mentales se desmantelaron, todas mis emociones me produjeron confusión. Todas las filosofías de las que había estado hablando, todas las cosas que había mantenido en mi mente, me causaron desconcierto. Pensé, “dejaré el ashram y me marcharé.”
Fijaos, sólo un pequeño insulto, y del gurú, y ¡queremos dejar el ashram y marcharnos! Si no podemos observar y comprender la actitud insultante de nuestro gurú, entonces, ¿para qué estamos ahí? ¿Y por qué decimos que él es nuestro gurú? Podríamos también decirle, “trabajo para ti, por favor compórtate mejor conmigo a partir de hoy. En lugar de dinero, me das comida. Me gustaría servir a tu institución, pero yo no soy tu discípulo y tu no eres mi gurú.” Por una parte decimos, “tú eres mi gurú, tú eres mi vida, tú eres mi prana, tú lo eres todo”, pero en cuanto nos pone una prueba ácida, fallamos. Sin embargo, no recordaba nada de esto, había hecho tantos planes, no dormí en toda la noche. No eras menos que el secretario adjunto del ashram, tenía casi todas las llaves, todo el metálico, y pensé que su insulto significaba mi muerte.
A la mañana siguiente, tenía que aparecer. Dudé en ir al kutir de Swamiji. Es psicológico. Pensé, “he echado a este chico fuera y ahora él se parará frente a mí y se burlará de mí.” Iba a ser una guerra no declarada entre él y yo, y no podía comprenderlo. Ahora lo comprendo porque lo veo desde fuera. Mis discípulos no lo entienden porque no lo ven desde fuera.
Sin embargo, cuando fui al kutir de Swamiji, él estaba en la entrada y no el sirviente. Abrió la puerta y dijo, “Namo Narayana.” Yo dije, “Ah claro, sabes lo que le está pasando a mi mente.” Me llevó hacia dentro y revisó los papeles, todo cuanto tenía que enseñarle. No dijo nada excepto, “te ha gustado que abra la puerta para ti ¿ verdad”. Y me dio un ataque de éxtasis.
Respondí, “tu tienes que abrir la puerta para mí, sino ¿quién más va a hacerlo?” Le revelé una pequeña parte de mi mente, que no quería que el sirviente abriera la puerta, y después de todo, él era el gurú. El gurú tenía que abrir la puerta, la puerta que lleva hacia la luz. Quiso decir más de lo que dijo y yo también quise decir más de lo que dije. Eso fue todo. Entonces me marché y todo quedó arreglado.
(Continuará en la ACTUALIDAD de Mayo)
Artículo extraído y traducido de la revista YOGA, edición de septiembre 2008, publicada por Bihar School of Yoga. Traducción: Carmen León
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3. PERSPECTIVAS:
En el cumplimiento de un deber. Suicida generosidad.
Por Carlos Benavides
En cualquier lugar alguien puede llamar tu atención, en cualquier momento alguien puede interrumpir el trayecto habitual de tu vida y mostrarte su punto de vista o el de otro.
Hace unos días, unas mañanas para ser más exacto, cuando me dirigía a la escuela de Yoga no (recuerdo en qué andaba mi cabeza vagando), una chica, una estudiante, se interpuso en mi camino y con un periódico en la mano me exclamó: “¿quieres una publicación que habla de la crisis? “. Mi respuesta inmediata fue: “¿Bajo qué punto de vista?” Ella se quedó un poco cortada, reconozco que había en ello cierto partidismo, cierta individual proclama contra las fuentes de información, (por ejemplo no leo periódicos de distribución gratuita y estoy dejando de leer los otros por su siempre repetida cantinela de disputas amañadas). “Es una gaceta de información libre que pretende presentar alternativas reales a la crisis que padecemos y que posiblemente se agrande con el tiempo.” “¿Y con qué fondos subvencionáis la publicación?” Segunda pregunta importante, para descubrir el origen y la intención real de la publicación. “Está subvencionada con el dinero que Enric Durán donó a diversas asociaciones y colectivos.”
“¿Enric Duran?”
“Sí, Enric Durán, ¿no lo conoces? Es un activista que ha sido noticia este verano y al que han llamado El Robin de los Bancos, porque el 17 de septiembre anunció la expropiación por medio de créditos de 500.000 € a 39 entidades bancarias para destinarlos a diferentes alternativas sociales y luego se marcho del país. Ahora ha vuelto para el juicio. Y este periódico se publica gracias a esa ayuda.”
¡Oh!, impactante, suicida generosidad, sentí que no pensé.
“Vale le echaré un vistazo (algo que ya es mucho en nuestros días de borrachera informativa). Suerte y muchas gracias por tu buenas intenciones.”
Verdaderamente puedo decir que lo he leído y aunque no lo he terminado, casi toda su exposición sobre la crisis, y no tan sólo la económica sino la verdadera crisis, ha logrado reverberar algo en mi espíritu libertario.
Claro, no quiero etiquetar la publicación, que podría ser muy fácil (según qué punto de vista), y prefiero decir de ella que es profundamente humanista. Está llena de continuos valores que son referencia continúa en la filosofía del yoga. Extraigo cortos párrafos de algunos artículos:
“He actuado por el sentimiento de una situación de necesidad. Necesidad de la sociedad y las futuras generaciones. También he actuado por el cumplimiento de un deber, el deber de hacer lo que esté a mi alcance como activista social y como persona para sensibilizar sobre los aspectos más críticos de nuestro presente. Reitero mi compromiso en la desobediencia a los poderes dominantes que insisten en llevarnos a todos por el camino de la catástrofe ecológica, la precariedad vital, la soledad y el egoísmo más absoluto. Tenemos que conseguir vencer el miedo, ser actores vivos de nuestras vidas y ser nosotros mismos el cambio que queremos ver en el mundo”.
Enric Durán.
El heroísmo de sus palabras y acciones libra la eterna batalla del bien y el mal, entre el bien individual y el bien colectivo, entre el yo y el todos.
En otro artículo sobre educación se puede leer:
“El primer paso para salir de este callejón sin salida es que pequeños y grandes nos deseducamos de los valores que esta sociedad nos ha inculcado. Para hacerlo necesitamos potenciar nuestra capacidad de reflexión y aprendizaje independiente y crear instituciones alternativas que reemplacen la imposición por la autonomía y la continua competencia por la cooperación entre todos. Puestos ha explorar lo tenemos que hacer desde el origen, y es que ya en los niveles mas primarios de la crianza la mayoría de bebes y niños se ven muy pronto separados de lo que les es natural, como la lactancia materna y el dormir acompañados. Se les corta su desarrollo emocional de raíz y así, cuando crezcan se les impedirá también que aprendan jugando modelándolos ya como piezas adecuadas del engranaje materialista.”
A continuación de esta noticia, se indican diversas webs donde encontrar información para padres que se interesan por la crianza natural y para alternativas a las escuelas convencionales o también para estudiantes de universidad.
www.crianzanatural.com
www.educacionlibre.org
Ahora, aparte de mi vida tengo la de un ser precioso de dos años que la existencia me ha prestado para ayudar en su camino, y la educación es materia de máxima importancia que no se puede dejar en las manos de la rueda de la fortuna y menos en las de un mundo que se muestra tan falto de solidaridad y cargado con tantos intereses ocultos. Un mundo que nos está mostrando claramente su cuenta de resultados.
El periódico está lleno de consejos que presuponen un espíritu inusitado de libertad y rebeldía, también de conceptos como: Paz, No violencia, Seamos el cambio que queremos, Colectividad, Cooperativismo.
No puedo dejar de recordar a Gandhi y su victoria “casi no violenta” contra un inmenso imperio. No puedo dejar de contrastarlos con las máximas de la espiritualidad más liberal y humanista: entrega, generosidad, compartir, repartir, dar, amar, ayudar etc., etc.
Y como toda luz muestra sombras me amparo en el Yoga, que nos dice que el camino empieza internamente, que la desobediencia comienza contra uno mismo y luego inevitablemente se proyectara en el exterior.
Mi más admirado respeto para aquellas almas que sueñan y luchan por un mundo (interno y externo) mejor, libre y dichoso. Que los dioses bendigan tu buena intención Enric.
Periódico crisis: www.17-s.info
* Carlos es profesor de Yoga y cofundador de la Escuela Shivambu.
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4. ANTAR MOUNA: El Silencio Interior
Por Elena Castro*
Descargar documento
* Elena Castro lleva practicando y estudiando yoga desde hace cinco años. Próximamente realizará un curso de formación para obtener el título de profesora de yoga.
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5. Próximas Actividades.
Visita de Maitreyi Amma a Granada
CONFERENCIA Y DARSHAN
Taller de Yoga Prenatal:
Un taller teórico práctico que ayudará a las embarazadas a tomar consciencia del cuerpo y de la respiración, a cultivar una actitud de mayor confianza y seguridad, y a aprender a relajarse. La práctica de ejercicios específicos para el embarazo preparará el cuerpo-mente de manera adecuada para optimizar la experiencia del embarazo y superar las posibles molestias que se presenten.
Fechas y Horarios:
- Sábados 9 de mayo, 30 de mayo y 13 de junio.
- Las clases comienzan a las 10.30 horas y finalizan a las 12.30
Precio:
10€ por clase suelta o 30€ por las cuatro clases.
Impartido por: Sophie Poignant. Profesora titulada de Yoga por el Centro Internacional de Yoga Sivananda Vedanta. ¡EMBARAZADA de 4 meses!
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Jornadas de Yoga por la Paz – Centro de Yoga Sivananda Vedanta de Madrid
Dirigidas por Gopala (en colaboración con el Centro de Yoga Shivambu de Granada)
Un fin de semana dedicado a la práctica del yoga, con inspiradoras conferencias, comida vegetariana y meditación en grupo.
PROGRAMA:
* Sábado 23 de Mayo – Albergue Juvenil de Víznar
Mañana:
Presentación: 11.30
Clase de Hatha Yoga: 12.00
Almuerzo: 14.00
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Tarde:
Conferencia
Clase de Hatha Yoga
Meditación
* Domingo 24 de Mayo – Centro de Yoga Shivambu
Mañana:
Charla, Meditación y Clausura
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